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Recuerdos de la “dictadura perfecta”

 

En 1990 el escritor Mario Vargas Llosa hizo estallar una bomba política en México, cuando en una reunión de escritores, intelectuales y otras personalidades de la época declaró: México es una “dictadura perfecta”, pues "es la dictadura camuflada...Tiene las características de la dictadura: la permanencia, no de un hombre, pero sí de un partido. Y de un partido que es inamovible".

En ese mismo encuentro, Octavio Paz respondió a esa idea de manera crítica y precisó que esa caracterización no era exacta, pues argumentó: el sistema político mexicano “es un sistema hegemónico de dominación, donde no han existido dictaduras militares. Hemos padecido la dominación hegemónica de un partido. Esta es una distinción fundamental y esencial”.

Durante las tres décadas siguientes la sociedad mexicana fue dando respuestas institucionales y políticas a favor de un sistema representativo mejorado, invirtiendo cuantiosos recursos en las elecciones y para financiar los partidos políticos con la finalidad de eliminar esa “dictadura perfecta” o “sistema hegemónico de dominación” para dar pasos hacia un renovado futuro democrático. 

Al fin del siglo y el milenio, precisamente por la vía democrática, se dio la primera derrota presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que encarnó esa hegemonía durante más de siete décadas y comenzó así un tránsito que tuvo su cúspide en esa primera alternancia política. Doce años después ese mismo PRI regresó al poder.

Pero es necesario reflexionar que, en todo ese tránsito, ni desde el poder ni desde la sociedad civil se consolidaron los profundos cambios que se requerían, y solo se cumplieron parcialmente las aspiraciones o expectativas de grandes grupos del país. No se perfeccionaron las instituciones, básicas: el poder y la democracia, la ley y la justicia y la riqueza y su distribución, que definen la filosofía política de cualquier estado. Tampoco se contó con una ruta a corto, mediano y largo plazo para lograr una evolución hacia un futuro distinto que fuese eliminando la desigualdad que era y sigue siendo el apellido de la filosofía del Estado mexicano, junto con el sistema de producción que le ha acompañado.

El último episodio electoral de 2018 representó el ejemplo más acabado de ese avance en el capítulo del poder y la joven democracia, que lució los resultados sin conflictos ni irregularidades importantes. La masiva participación ciudadana ha sido la mejor garantía de la limpieza electoral que mereció aplausos nacionales e internacionales por la organización y la gestión de todo el proceso, con lo que parecería que se comenzaban a dejar atrás la crítica de Vargas Llosa y la interpretación de Paz.

Andrés M. López Obrador ganó la presidencia con 30.1 millones de votos --de un total de casi 90 millones de electores potenciales— con una atomizada coalición ideológica y unas diversificadas promesas políticas, económicas y de seguridad, pero fuertemente centrada en  atender “primero a los pobres”, acabar con la “corrupción” y en términos se seguridad con un repetido, hasta el cansancio, compromiso de campaña de “regresar a los miliares a los cuarteles” tratando de atenuar la creciente presencia de las fuerzas armadas en el combate al narcotráfico y el crimen organizado desde 2006. 

Lo anterior se sumaba a las reiteradas propuestas hechas por las fuerzas armadas de contar con una base legal para su creciente participación en el combate al tráfico de drogas, pero también contra otras variantes delictivas del crimen organizado, supliendo las ineficiencias de las policías estatales y municipales y los sistemas de inteligencia. 

La actual administración, que comenzó a gobernar desde antes de tomar posesión oficialmente, pronto dio marcha atrás a varias promesas de campaña. Pero no se trató de cambios cosméticos o políticas menores, sino que fueron verdaderas modificaciones jurídicas, estructurales e institucionales y administrativas en sectores estratégicos. Los expertos ya han documentado la enorme cantidad de funciones y ---obviamente— poder que acumulan actualmente las fuerzas armadas, lo que no es asunto menor. 

Al cierre de 2020 se tenían documentadas 23 funciones bastante heterogéneas y diversificadas que van desde la guardia nacional, el control migratorio fronterizo (norte y sur), la construcción de cientos de cajeros automáticos para el banco del bienestar, el control de aduanas y puertos y la recolección de sargazo, por ejemplo. Apenas hace unos días se le adjudicó al ejército el manejo administrativo de varios aeropuertos incluyendo el de la Ciudad de México y el nuevo ferrocarril del sureste mexicano en construcción por el ejército y cuyos ingresos futuros se destinarán a cubrir las pensiones militares.

Y aunque se prometió que la guardia nacional sería encabezada por un civil, acabó siendo secuestrada ya por el poder militar, por lo menos hasta 2024 cuando termine esta administración.

La reciente detención (octubre 15) en Estados Unidos, acusación judicial y el interrumpido juicio en Nueva York del general Salvador Cienfuegos quien fuera el Secretario de Defensa de la administración anterior 2012-2018, y su regreso a México abre una serie de inquietantes interrogantes.

La entrega del general a las autoridades mexicanas el 18 de noviembre estuvo acompañada del retiro de los cargos por la fiscalía de Nueva York abre más interrogantes que ofrece respuestas porque textualmente dijo “hay sensibles e importantes consideraciones de política exterior que pesan más que el interés del Gobierno en perseguir el juicio contra el acusado”. Pero el caso sigue rodeado de misterio, secrecía y absoluta falta de información a la sociedad mexicana, lo que se suma al velo que cubre el destino de quien fuera secretario de defensa en la administración Peña Nieto. 

Porque conocemos muy poco de las causas reales de la detención, excepto por las líneas generales que describió la prensa como las acusaciones de estar involucrado con un cartel del crimen organizado, lo que le hizo acreedor de los delitos de tráfico de drogas hacia los Estados Unidos. Pero todo tendría que ser ventilado en los tribunales antes de poder hacer un juicio sobre ello. 

Pero de ese cielo nublado, se debe recordar una señal inicial inequívoca. La lapidaria reacción del Presidente inmediatamente después de anunciada la detención, cuando aseguró desde palacio nacional que “No vamos nosotros a encubrir a nadie, ya pasó ese tiempo (…) Vamos a esperar el resultado de la investigación, pero el solo señalamiento de funcionarios, aún sin concluir el proceso, ya va a implicar el retiro de esos cargos (...) Tenemos que esperar a que se sepa de qué se le acusa, si se demuestra que hay una red de complicidades y si salen a relucir nombres, ya sea de civiles o militares”. 

Y concluyó, 

Si están en activo en el gobierno, ya sea en dependencias del gobierno que tiene que ver con actividades civiles o en las Fuerzas Armadas, van a ser suspendidos en tanto se termine el proceso de investigación y en caso de ser responsables se procederá en contra de ellos”.

Hace pocos días se supo que, en la mañana del 21 de diciembre, el presidente de México ordenó que se hiciera pública la nota diplomática que envió la Subsecretaría de América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores el 28 de octubre, es decir dos semanas después de la detención, a la embajada de Estados Unidos en México. La expectativa presidencial es clara; “Yo espero que pronto la Fiscalía --General de la República— resuelva sobre este tema1

Dos días después del regreso del General Cienfuegos a México, en lo que podría ser el posicionamiento más claro de las fuerzas armadas, se expuso y justificó su papel en la política, la economía, la seguridad nacional, la administración pública, la construcción de infraestructura, la vacunación contra el Covid-19 entre otras de las tareas, que por décadas han sido responsabilidad de la rama civil de los gobiernos. 

Durante la ceremonia conmemorativa del 110 aniversario del inicio de la Revolución México, lo que tradicionalmente era una celebración civil, el orador designado fue el actual secretario de defensa el General Crescencio Sandoval González.

De su discurso, cabe destacar la innecesaria ratificación de que las fuerzas armadas son el pueblo, que las muy diversificadas funciones que les ha encargado el ejecutivo federal están entre las funciones (misiones) y tareas legales que tienen asignadas pues “en coordinación con la armada y de acuerdo con las atribuciones de su ley orgánica, le otorga esa la cuarta misión establecida en la ley orgánica del ejército y fuerza aérea la, que sustenta nuestra participación en los proyectos prioritarios ya que mandata lo siguiente cito realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país fin de la cita´”.

En otra parte trascendente, aseguró que “la dignidad personal y el conocimiento cabal de los deberes es lo que conduce al soldado, marino o guardia nacional a actuar con honradez y probidad e integridad”. 

Además, argumentó con mucha firmeza, “el espíritu de cuerpo y la filosofía de las fuerzas armadas, basado en la lealtad institucional y profesionalismo de la institución, que es inquebrantable” para reiterar que “Es evidente que no anhelamos ningún poder porque dependemos del Ejecutivo a cuya autoridad nos subordinamos por ley y por la decisión democrática del pueblo de México”.

De cualquier forma, llama poderosamente la atención el desproporcionado aumento en los recursos presupuestales destinados a las fuerzas armadas en plena austeridad gubernamental, que ha recortado salarios a grupos de funcionarios de nivel medio y alto. Esa política “republicana” ha recomendado hasta contribuciones voluntarias del aguinaldo anual de los mismos servidores públicos.

La realidad indica que el aumento en las tareas encomendadas a los militares –ejército, marina armada y guardia nacional— y la rápida acción diplomática que ejecutó la cancillería, podría dar lugar a pensar que los altos mandos militares actuaron de manera muy efectiva, primero para hacer cambiar de opinión al Presidente lo cual, obviamente no será reconocido, segundo para estructurar la argumentación jurídica y tercero para utilizar los canales civiles y militares con tal efectividad frente al gobierno de Estados Unidos, que lograron salvar al general Cienfuegos del juicio y todo lo que ello supone, para poner rápido fin a las especulaciones sobre los motivos verdaderos de su involucramiento o no en los delitos de que lo acusaron.

De la promesa de campaña del Presidente de regresar a los militares a los cuarteles, a la asignación de las amplísimas responsabilidades y poder en la vida política de la nación, podría preguntarse si de la vieja dictadura perfecta o el sistema hegemónico de dominación política del PRI, si no estaríamos entrando a una dictadura militar perfecta que también aseguraría su permanencia futura en el poder que le está entregando su actual comandante en jefe. 


1.- Conferencia de prensa del Presidente, diciembre 21 de 2020. https://www.eluniversal.com.mx/nacion/profundo-extranamiento-esta-es-la-nota-diplomatica-que-mexico-mando-eu-por-detencion-de
Referencias.
https://elpais.com/diario/1990/09/01/cultura/652140001_850215.html
https://aristeguinoticias.com/1610/mexico/anuncia-amlo-limpia-en-sedena-tras-detencion-de-cienfuegos/
https://www.youtube.com/watch?v=pirk8kigf5Y&t=455s
Foto: https://piedepagina.mx/amlo-a-filosofos-si-al-humanismo-en-la-4t/