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Breve reseña de la insurrección

Luego del proceso democrático que eligió a Trump en 2016, el cual fue aceptado por este personaje, en la nueva contienda electoral de noviembre pasado el derrotado presidente 45º, desde antes de la votación preparó una estrategia para conservar al poder a toda costa.

Fue a los tribunales estatales y perdió los juicios y luego también en la suprema corte rechazaron sus aspiraciones de supuestos fraudes en la votación. La campaña contra los demócratas y en particular contra el vicepresidente Biden, dio resultados parciales que, de todas formas, le permitieron hacerse de alrededor de 72 millones de votos.

Pero venía anticipando que no reconocería los resultados electorales, con diversos argumentos falaces y grandes mentiras, hasta el día 4 de enero del 2021 cuando se fue perfilando la derrota de los republicanos en Georgia, con lo que el partido demócrata logró el “carro completo” como se llamaba en México cuando se ganaba la presidencia y las dos cámaras, diputados y senadores.

Falta sólo el paso sencillo de la ratificación del Congreso sobre los resultados de las elecciones que, si bien era un simple trámite, se complicó con una nueva y peligrosa carta que jugó Trump. Seguir cooptando a los republicanos para objetar las elecciones en varios estados donde según él fue el triunfador por los fraudes de los demócratas. 

Simultáneamente a la acción de los senadores, Trump incitó y seguramente sus seguidores organizaron “marchar pacíficamente” en Washington frente al Capitolio que es la sede del poder legislativo donde se llevaba a cabo la sesión y habían comenzado las “objeciones” de los republicanos. Ya antes les había confirmado que “estuvieran preparados”

Con una presencia de más seguidores que en su misma toma de posesión de 2017, la multitud cercó a la sede del legislativo y en poco tiempo tomó por asalto el recinto legislativo, hasta por las paredes, para luego ingresar hasta la sala de sesiones, se sentaron en el lugar del presidente, quebraron vidrios y hubo disparos y una víctima mortal. La burla máxima fue que uno de los asaltantes ingresó hasta la oficina de la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi. “Pelosi is Satan” decía la cartulina adherida a su auto

Para entonces ya se habían desalojado a los legisladores a quienes se les proporcionaron máscaras antigases.

Desde la oficina oval, sólo el silencio que atronó en todo el mundo, junto con la sorpresa de los televidentes. Pues donde estaba ocurriendo eso no era en ningún país bananero, sino en el paladín y defensor de la democracia que cuando invadió Iraq lo hizo, aparte de la supuesta fabricación de armas nucleares, para “restaurar la democracia”. Vladimir Putin, Xi Jin Ping y muchos más deben estar muertos de risa. Y no escapa a la mente que Donald Trump intenta dar un golpe de estado y violando la constitución, que por cierto juró cumplir y hacer cumplir en ese mismo lugar del Capitolio.

Así que, desde la primera guerra trasmitida por las cadenas de televisión de Estados Unidos, ahora fuimos testigos también de la primera insurrección en Washington, el corazón de ese mismo país.

Manifestaciones claras de sedición, violación a la ley y la sociedad americana en dos de los campos ideológicos que le persiguen desde que es nación: Norte contra Sur; blancos contra no blancos; nativos contra migrantes, conservadores contra liberales y progresistas. Hasta George W. Bush que habla poco llamó a todo el affaire una sedición.

Algunos demócratas y líderes de opinión manejan la idea de un juicio político aplicando la Enmienda 25 que autoriza la remoción del jefe de estado por no estar apto para ello, o tenga las facultades dañadas.

Como hemos repetido, una nación fragmentada irremediablemente. Quisiera equivocarme.

Make America White Again?

Hasta esta hora (19:00) no tenemos reacción ni noticias de Joe Biden y del partido demócrata. 


Foto: AP