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La gota que derramó el vaso

A las graves consecuencias de la pandemia del covid-19, se ha sumado la cuarentena que colocó a Estados Unidos en una de las naciones con el mayor número de desocupados, Oficialmente se informa que en mayo fueron más 40 millones de personas.1

En estos días que ese país cruza la línea de casi dos millones de casos confirmados por coronavirus y más de cien mil defunciones2, en una acción policiaca en Minneapolis, uno de los agentes que participó en el arresto de un ciudadano afroamericano, cuando lo inmovilizó durante la detención le causó la muerte. La autopsia oficial ya calificó de “homicidio”3 el fallecimiento de George Floyd. 

El aislamiento, como en el resto del mundo, ha provocado nerviosismo, depresión y otros malestares propios de la anómala situación y el escenario social no es precisamente normal. 

El caso de Floyd no es el primero, ya que EUA ha enfrentado en numerosas oportunidades grandes protestas por la violencia policíaca en contra de afrodescendientes, latinos, asiáticos y otra minorías, pero en esta ocasión la pradera seca se incendió rápidamente. 

Así una protesta local en un condado se convirtió en un reclamo nacional que tocó, inclusive, fibras en otros países, vimos como escalaron las manifestaciones pacíficas, vociferantes y desafiantes en decenas de ciudades. Varios gobernadores se vieron obligados a llamar a la guardia nacional y se han dado señales de alerta al ejército mismo. En alrededor de 45 ciudades se ha decretado el estado de sitio y las tensiones no se han frenado luego de las declaraciones ideológicas del presidente, en un entorno de “sublevación americana” como lo calificó The New Yorker en su edición digital del 1 de junio4.

Si el año pasado nos asombramos por las represiones en Hong Kong y Chile por ejemplo, el uso de la fuerza en EUA ha sido particularmente impresionante por la cantidad de frustración y rabia donde el caso de Minnesota es un ejemplo del coctel de descontento acumulado. El patente racismo ancestral no resuelto aún en la sociedad americana y la violencia de los enfrentamientos, rebasan con creces el reclamo por esta última víctima, como lo demuestran los saqueos a centros comerciales donde se mezclan socialmente la protesta con los trofeos de las televisiones a color que acarrean los manifestantes, que son el reflejo de los rencores no resueltos agudizados por la violencia policíaca.

Todo ello envuelto en la necesidad de una apertura total para retomar la decaída economía, que será central en la campaña electoral con un presidente fanáticamente aferrado a la reelección y un candidato demócrata poco visible y relativamente silencioso que en algunas de las primeras encuestas recientes sobre preferencias electorales, parece estar colocado en mejor posición que su opositor republicano.

En otras palabras una sociedad a prueba, inmersa en la profunda división a que la ha llevado el presidente Trump sobre muchas cuestiones clave, la migración el comercio, el desmantelamiento de los sistemas de salud, además de la polarización en que estuvo sumida durante todo el proceso de juicio político que, por votación republicana lo exoneró los últimos días de diciembre de 2019 y después, el absurdo, conflictivo e ignorante manejo de la crisis sanitaria que convirtió a la economía más poderosa del mundo, en el epicentro de la pandemia.

Y después de más de siete días de protestas y represión policiaca, incendio de vehículos, vandalismo, ataque a periodistas, despliegue de la guardia nacional y decretos de toque de queda, el clímax llegó a Washington, cuando los manifestantes se acercaron a la Casa Blanca y el presidente Trump fue trasladado al bunker de seguridad en esas instalaciones. 

Ahora, primer día de junio de 2020, el Presidente Trump ha tomado decisiones y anuncio una respuesta: si los gobernadores no toman medidas desplegaría al ejército de Estados Unidos y “resolvería rápidamente el problema por ellos5.

Primero, calificó a las explosiones de violencia desde la muerte del Floyd como “terrorismo interno” por lo que ordenaría llevar “miles y miles de soldados fuertemente armados” para hacer cumplir el toque de queda en Washington DC6. Las impresionantes imágenes de distintos tipos de soldados y policías de represión no dejan duda de la demostración de fuerza. 

Por otra parte el fiscal general calificó tales acciones como operaciones “antiterrorismo”; mientras que el secretario de defensa se refería a las ciudades conde están las protestas como “campos de batalla”; ya está camino a Washington personal militar del famoso Fuerte Bragg y toda la prensa nacional e internacional muestra vehículos militares patrullando la avenida Pennsylvania, cerca de la Casa Blanca.

La sociedad americana profundamente dividida tiene la palabra en las elecciones de noviembre próximo, donde se dirimiría el futuro que desea y si tendrá la capacidad para derrotar a los fieles seguidores de Trump, nativistas, xenófobos y racistas.


1.  New York Times. U.S. Jobless Claims Pass 40 Million: Live Business Updates. https://www.nytimes.com/2020/05/28/business/unemployment-stock-market-coronavirus.html 
2. Johns Hopkins University and Medicine. June 1, 2020. https://coronavirus.jhu.edu/map.html
3.  Muerte de George Floyd: la autopsia oficial revela que el fallecimiento fue un "homicidio". BBC News Mayo 31 de 2020. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52884774 
4. A Weekend of Anger and Defiance Across New York City. The New Yorker. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., Junio 1 de 2020.
5. Trump threatens to use military to stop protests; police fire tear gas to disperse D.C. demonstration The Boston Globe Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 
6. Trump went from freedom fighter to authoritarian in about a week. CNN What Matters Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.