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Pase automático

La educación está en el corazón de las civilizaciones, porque educar es pensar en el futuro y cristalizar las aspiraciones de la sociedad. No es anclarse en el pasado olvidando lo que se ha acumulado durante décadas en ese capítulo más amplio que es la cultura.

A su vez la enseñanza y el aprendizaje tienen un pilar común: la excelencia que se alcanza con tiempo, esfuerzo, sacrificio, competencia y talento. Quien esté en contra de ello, condena a una sociedad a la ignorancia.

Y no porque se pida un regreso a la vieja filosofía de que «la letra con sangre entra», sino como una constante búsqueda de métodos de aprendizaje y enseñanza. Platón y Sócrates heredaron el diálogo y la argumentación. Desde entonces, en la educación se han utilizado también otros caminos que pueden diferir entre sí, pero todos tienen en común, contar con ciudadanos mejores y bien preparados para enfrentar el futuro.

También sabemos por las experiencias en muchas partes del mundo que el aprendizaje y la enseñanza se tienen que evaluar periódicamente para mejorarlos. Sin embargo, esa comprobación sobre los conocimientos adquiridos ha tenido una larga evolución según la sociedad de que se trate, de la importancia que se asigne a la educación y al conocimiento y de las exigencias del mercado de trabajo.

Siempre han existido y seguirán existiendo exigencias más altas para aquellas profesiones donde el riesgo se tiene que reducir al máximo o eliminarlo. Es el caso de la cirugía médica, la ingeniería, la seguridad en internet u otras profesiones como los pilotos de aeronaves o controladores de vuelos, para las cuales, la comprobación de lo aprendido y las aptitudes son absolutamente indispensables, pues los errores pueden poner en peligro la salud, la vida o los sistemas financieros.

Las formas de medir esos aprendizajes, aptitudes y dominio de la profesión o la especialidad, se llaman exámenes, que no son otra cosa que una prueba formal del conocimiento o competencia de una persona una asignatura o habilidad.

Tomando en cuenta que existen varias etapas en la educación, los sistemas de enseñanza han establecido pruebas en cada nivel con la finalidad de que aquellos que alcancen resultados por encima de ciertos valores1, sean promovidos con preferencia a los grados superiores y quienes no lo consigan no se les permite continuar o tienen que volver a cursar esos estudios.

Se menciona el mercado de trabajo, porque también en la vida profesional o técnica, se mantienen exigencias para seleccionar a los profesionistas, trabajadores, empleados o expertos, sabiendo que desempeñarán de forma eficiente y productiva, sea en la actividad pública o privada. En pocas palabras, los exámenes de conocimientos y aptitudes no representan un peligro para la sociedad, sino que son una garantía de que las personas estarán capacitadas para desempeñar sus profesiones con la habilidad y destreza necesarias. Tampoco se instituyen por profesar o rechazar una ideología determinada.

En la gran mayoría de los países no existe ninguna universidad o institución de educación superior que no tenga requisitos académicos mínimos para tener la opción de estudiar a nivel superior licenciaturas o maestrías, sea en una institución pública o privada. Y en el mercado laboral, las exigencias mínimas son los certificados y las calificaciones obtenidas durante los estudios. Las excepciones, que obviamente las hay, se dan en los trabajos para los que se requiere de mano de obra poco o nada calificada.

En México se quiere instaurar un sistema de ingreso al nivel superior, es decir universitario, sin necesidad de comprobar los conocimientos, por decisión presidencial.

“lo ideal es que todos los que quieran ingresar a la universidad puedan hacerlo y que se supriman los exámenes de admisión que se garantice el derecho a la educación”.2

A.M. López Obrador

El argumento es que los exámenes de admisión fueron utilizados durante “el período neoliberal” para rechazar a millones de jóvenes con la mentira de que no pasaban las pruebas pero en la realidad dijo el Presidente, no había espacio porque no había presupuesto.

La nueva política educativa propone el “pase automático” al nivel superior, no porque lo haya pedido la CNTE para que los egresados de las normales tengan el pase automático al trabajo, sino porque el mismo Presidente lo promovió. 3

China e India, que tienen prácticamente ejércitos de egresados que se suman permanentemente al mercado de trabajo, compiten mediante exámenes de conocimientos para tener acceso a las plazas en las universidades de esos países, no sólo para ingresar sino para permanecer en esas escuelas. Y sucede lo mismo para obtener becas para la obtención de becas para estudiar en el extranjero.  

Los países del mundo con los que tenemos una enorme interdependencia y con quienes competimos intensamente, funcionan de esa manera, queramos o no. Por ello si se concreta y consolida esa política para la educación superior, México enfrentará consecuencias negativas.

Una de las consecuencias de ingresar a las universidades sin examen de admisión y contar con el pase automático al mercado de trabajo, es opuesto a la aspiración de ser los mejores porque fomentará abiertamente la mediocridad y nos pondrá en desventaja frente al mercado laboral no sólo en el extranjero sino en nuestro propio país, condenándonos a ser una nación de maquiladores que tendremos trabajo sí, pero por el bajo costo de la mano de obra, no por los conocimientos ni habilidades profesionales y técnicas de los mexicanos.

Otro fenómeno que se presentará, sin lugar a duda, será la amplificación en la brecha entre el conocimiento que se imparta en las universidades e instituciones de educación públicas y las de tipo privado 

También se hará más marcada la distancia que ya existe entre nuestro país y otras naciones que se inclinar por una educación exigente, sea por medio de exámenes u otros mecanismos de aprendizaje como el desarrollo de proyectos, prácticas academia-empresa (educación dual), etcétera. 

Se presentan a continuación algunos datos que pueden ser de utilidad para conocer el estado que guarda la educación en México, medido a través del Índice de Innovación Global (IIG) que vienen elaborando desde hace más de diez años tres instituciones: la Organización Internacional de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Universidad de Cornell y el Instituto INSEAD. Para ello se utilizarán los datos del Subíndice Capital Humano y Conocimiento que incluye 12 variables sobre el tema de la educación, organizados en tres subíndices: educación, educación terciaria e investigación y desarrollo (SC Johnson, INSEAD y WIPO 2019). Una razón adicional para referir los resultados de esa publicación anual es que permite hacer comparaciones internacionales pues contiene datos de 129 países.

Con la finalidad de evaluar mejor el desempeño de México se han consolidado los datos de 2011 a 2019, período que muestra las tendencias en este último período de recuperación después de la profunda recesión de 2008. El primer dato significativo es que ese Subíndice sobre la educación en México revela que en el año de 2011 se alcanzó una puntuación de 54.3 (de cero a cien) la cual desciende a 38.3 en 2014. A partir de ahí comienza una ligera recuperación hacia valores de 43 puntos que han variado muy poco desde entonces. Es claro que el país no muestra resultados positivos en lo que va de la década.

Al realizar una comparación con tres países seleccionados de América Latina (Argentina, Brasil y Chile), los resultados entre 2011 y 2019 ofrecen un panorama aún más desalentador. En el Subíndice Educación, México se ubica en la posición más baja. Mientras que Argentina alcanzó un score de 58 puntos en 2019 y Brasil y Chile 50 puntos, México con 44 es el peor calificado.

Otro par de variables también reflejan el decaimiento en el desempeño del sector educativo mexicano. Es el caso del número de egresados en “ciencias e ingenierías”, donde ocurre lo contrario con México con la puntuación más alta, aunque es preocupante que el nivel del año de 2011 es esencialmente el mismo que en 2019, de 45/46 puntos. Llama mucho la atención el rezago de Brasil y Chile en este indicador (20 y 24 puntos, la mitad o menos de la puntuación de México. 

El tema del presupuesto considerado como parte del IIG revela a su vez, la otra faceta de la prioridad que asignan los gobiernos y la sociedad en su conjunto al tema educativo. Según la misma fuente, durante el período 2013-2019 los cuatro países muestran un comportamiento semejante, con una fuerte caída en los tres años siguientes que se detiene en 2015, cuando comienza una recuperación que se extiende hasta el último año para el que se tienen datos comparables. México nuevamente tiene el indicador más bajo (22.1% del PIB).  

La meta de lograr mejores ciudadanos es factible, pero tiene que ir acompañada de una mística de la emulación y la competencia que en conjunto abren la puertas a los mejores talentos en una sociedad, independientemente del sistema económico y político. Y esa meta tiene obvias restricciones tanto en lo que se refiere al tiempo para lograrlo y en no sacrificar calidad por cantidad. El pase automático lo practica la UNAM con sus egresados de sistema del Colegio de Ciencias y Humanidades porque los estudiantes cumplen con los exámenes y adquieren las herramientas y competencias necesarias adquiridas en las aulas.

 Porque extender el pase automático a nivel licenciatura en todo el país, sin tomar en cuenta las evaluaciones académicas considero que será un paso que fomentará la mediocridad, lo que condenará a nuestros futuros profesionistas y técnicos a permanecer en desventaja en el competitivo mundo actual. O, como lo aseguraba hace unos días el distinguido investigador Guillermo Sheridan, “No es lo mismo el igualitario derecho a ser educado, que proclama la Constitución, que la corresponsabilidad individual a ese derecho. Lo difícil es la igualdad por decreto.”4

Referencias

SC Johnson, INSEAD, y WIPO. 2019. Global Innovation Index. Geneva, 1 July.


1.Pueden ser valores numéricos de cero a diez, por ejemplo, o letras de A la más alta a la E la más baja.
2.Ver https://www.forbes.com.mx/amlo-respalda-pases-automaticos-ante-examenes-de-admision/ descargado el 3 de octubre de 2019
3. Ver https://www.forbes.com.mx/amlo-pugna-por-la-desaparicion-de-los-examenes-de-ingreso-a-universidades/, descargado el 3 de octubre de 2019
4. El examen de admisión como enemigo de la igualdad. Guillermo Sheridan, El Universal, octubre 8 de 2019, en https://www.eluniversal.com.mx/opinion/guillermo-sheridan/el-examen-de-admision-como-enemigo-de-la-igualdad