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México en la Asamblea General de la ONU

La comunidad internacional contemporánea es un conjunto de organizaciones, organismos y otras agrupaciones de países que ha ido evolucionando, especialmente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La mayor de ellas es la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuya sede se encuentra en Nueva York incluye actualmente 193 naciones de todos los continentes que están representados por la Asamblea General (AG). Ésta es el órgano máximo para ventilar de manera conjunta una amplísima variedad de asuntos de carácter internacional, regidos por la Carta de las Naciones Unidas. 

En pocas palabras, las cuestiones objeto de negociación diplomática son el desarrollo económico y social, la paz, la seguridad, el derecho internacional, las migraciones y el medio ambiente, entre los más destacados y visibles. 

La septuagésima cuarta sesión de este 2019 enfrenta un panorama particularmente complejo inmerso en una gran incertidumbre, expectativas económicas pesimistas, creciente lucha por el poder mundial, deterioro ambiental planetario, profunda desigualdad global y hacia el interior de los países, todo lo cual ha venido apuntando hacia el fin de una época y la urgente necesidad de prepararse para el todavía indefinido futuro, que no tiene nombre aún pero ciertamente afectará a todos los sistemas políticos y económicos. 

En este foro multilateral por excelencia, los países han inducido negociaciones orientadas a encontrar soluciones para temas trascendentes que afectan a un conjunto de países, a regiones enteras o a toda la humanidad, cuya responsabilidad queda en manos de la diplomacia profesional a nombre de los Estados.

Para la sesión que se iniciará el 17 de septiembre, la AG cuenta ya con una agenda de trabajo previamente discutida, negociada y finalmente aceptada por todos los países del mundo, pero también incluye la evaluación de los compromisos adquiridos en el período previo por las naciones, en las numerosas reuniones de las comisiones y organismos especializados en temas específicos. Ejemplifico con el capítulo del cambio climático que se analiza en múltiples órganos, programas y tratados en operación.

Este ejercicio anual es una oportunidad en la que los países se preparan durante meses con la finalidad de avanzar en las soluciones a aquellos problemas que rebasen sus fronteras o tienen implicaciones regionales o globales. En la AG 2019 se incluyen ocho grandes capítulos. El tema del crecimiento económico; la paz y la seguridad internacionales, el desarrollo de África, el tema de los derechos humanos, la coordinación de la asistencia humanitaria, la promoción de la justicia y el derecho internacional, el desarme y el multidimensional asunto de las drogas y el terrorismo en todas sus formas. 

Si bien las tareas se desarrollan en las numerosas mesas de trabajo de comisiones y grupos sobre temas específicos, globales y regionales, una de las actividades que privilegian los medios, son las intervenciones de los jefes de estado o de gobierno que desfilan durante varios días. Los temas que se mencionen en esos discursos normalmente sirven de base para las discusiones posteriores cuando se negocian y aprueban las Resoluciones, que son los documentos donde se plasman los acuerdos, los compromisos y, también los desacuerdos.

Las propuestas que se analizan durante las sesiones de negociación pueden terminar siendo los acuerdos que se plasman en Resoluciones o recomendaciones generales o sobre temas específicas, las cuales son proyectos elaboradas con anticipación por los países en forma individual o colectiva, los cuales son la base de trabajo para alcanzar acuerdos. Y los jefes de estado o de gobierno, coordinan sus intervenciones iniciales para dejar en claro sus propuestas que, si son aceptadas, pasan a formar parte de los textos finales que eventualmente se convierten en acciones en las sociedades de los países miembros.

De una rápida mirada a la agenda y a los 171 temas que incluye, se pueden destacar varios en los cuales nuestro país tiene o, debería tener, especial participación e inclusive contribuir con planteamientos y hasta proyectos de resolución en cuestiones sensibles que afectan la vida nacional o regional. 

Las preguntas serían, qué espera proponer, defender, negociar o plantear en resoluciones que beneficien o afecten a nuestro país, en los siguientes temas (para todos ellos ya existen propuestas de resolución en manos de los representantes de los países) sobre los que México tendría mucho que decir:

• Cuestiones relativas a la situación social en el mundo, en particular la juventud, el envejecimiento, las personas con discapacidad y la familia.
• Resultados de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.
• La situación en Centroamérica: progresos para la configuración de una región de paz, libertad, democracia y desarrollo.
• Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Asuntos relacionadas con los refugiados, los repatriados y los desplazados y cuestiones humanitarias.
• Eliminación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.
• Asistencia a los Estados para detener el tráfico ilícito de armas pequeñas y armas ligeras y proceder a su recolección, y
• Fiscalización de drogas, prevención del delito y lucha contra el terrorismo internacional en todas sus formas y manifestaciones.

México, al igual que cualquier otro país, puede llevar a la mesa diplomática del más alto nivel, asuntos que rebasan los límites nacionales para internarse en cuestiones regionales o globales.

En destacado lugar, está la cuestión migratoria que se ha convertido en un tema de carácter global. México está siendo uno de los Estados afectado por la cada vez más extendida migración de seres humanos, que buscan emigrar hacia los Estados Unidos de América por diversos motivos, entre ellos guerras, deterioro político, desplazados económicos y solicitantes de asilo que obligadamente transitan por territorio mexicano.

Sobre todo ahora, después de la decisión de la suprema corte de los Estados Unidos por medio de la cual, se autoriza al gobierno a limitar severamente la opción de los migrantes para solicitar asilo y que es el factótum de la crisis en las fronteras norte y sur de México

La lógica detrás de esa restricción establece que sólo se aceptarían solicitudes si los migrantes han formulado previamente peticiones de asilo en el algún país por donde hayan transitado en su camino hacia los Estados Unidos. Esa circunstancia deja la responsabilidad migratoria y la labor de filtro a los demás países, mientras que EUA se desvincula de cualquier compromiso de estudiar siquiera peticiones de ciudadanos que lleguen a su frontera, si no han cumplido con el trámite en los países de tránsito. 

En otras palabras, luego de la amenaza contra México de imponer aranceles si no se cumplía con la tarea de frenar a los migrantes y actuar como patrulla fronteriza, no sólo de Centroamérica, sino de otros continentes ahora en la práctica se ha legalizado la situación de nuestro país ya no como «tercer país seguro», que abría una pequeña posibilidad de que en la frontera norte se les permitiera cruzar y presentar su caso ante el gobierno de EUA. Con esa nueva política, México no tiene argumentos frente a los Estado Unidos, es decir no hay espacio para la negociación bilateral.

¨Entonces, si Estados Unidos puede legalmente rechazar el asilo a los ciudadanos de cualquier país que lleguen a su frontera sur y si los miles de migrantes que ya se encuentran en la frontera norte de México o en tránsito hacia ella, sólo tienen la opción de presentar su petición de asilo ante las autoridades mexicanas, quienes se convertirían en una oficina de visas y el país seguro en albergue indefinido para cientos de miles de personas. Aunque festivamente el canciller Ebrard anunció que la migración se ha reducido en 56%, lamentablemente queda otro 44% en territorio nacional. 

La BBC, publicó en su edición digital del 11 de septiembre cifras que reflejan cuantitativamente la dimensión del problema. La Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos reporta que entre enero y agosto de 2019, detuvieron en su frontera sur a un total de “811,016 personas […] de las cuales 590,000 fueron de El Salvador, Guatemala y Honduras, la mayoría de las cuales llegaron con al menos otro miembro de familia”.  1

Lo anterior confirma que, casi otro cuarto de millón de personas, son de otras nacionalidades y por lo tanto no es solamente un problema bilateral sino multilateral. Por más que la llamada telefónica entre los presidentes Trump y López haya sido “una reunión cordial”2 y se reiterara el agradecimiento del presidente mexicano “por tener esta actitud respecto a México, una actitud de respeto a México”3, el tema ausente fue la decisión de la suprema corte estadounidense de ese mismo día. 

Por ello, la cuestión arancelaria a que refiere el presidente López anunciando con orgullo que “se alejó el riesgo, la amenaza, de imponer aranceles de manera unilateral a las mercancías que se producen y se venden en Estados Unidos en México”4 es un triunfo pírrico, pues EUA tiene y está usando otra arma más poderosa con bendición jurídica de la Suprema Corte y ante cualquier falla en el control migratorio mexicano, o en un foro político electoral, se podría revivir la imposición de los aranceles.

En este nuevo escenario, ciudadanos de otros países centroamericanos, africanos, cubanos, indios, bangladesíes, y de otras nacionalidades que se agolpan en la frontera sur de México, no caben dentro de la relación bilateral con Estados Unidos. Se trata de un asunto multilateral que tiene que ser elevado a la Asamblea General en los próximos días, aparte de que no se trata exclusivamente de un asunto migratorio, sino que se interna en una crisis humanitaria, obviamente de un tema de derechos humanos, todo ello interconectado con el tema del desarrollo económico y social que es el primer tema de la agenda de la AGONU.

Tenemos que esperar el discurso del representante de México que se dirija a la Asamblea General, para saber si nuestro país quiere aprovechar ese foro mundial para hacer un llamado a la comunidad internacional ahí reunida, para llamar la atención sobre la cuestión migratoria que toca las puertas de Estados Unidos pero transita por México. Simplemente porque para llegar a la frontera sur, miles de personas viajan desde otros continentes y pasan por varios países.

Todos ellos deben haber utilizado documentos migratorios para abordar aviones si cruzaron una o varias fronteras y en la frontera con Guatemala por donde se internan a territorio nacional principalmente, las autoridades tienen la información necesaria para exponerla frente al mundo. 

Porque el asunto tiene que ser también dialogado con los países de origen de los migrantes. Por ejemplo, sobre las exigencias de los ciudadanos africanos que enfrentan a las autoridades mexicanas, deben realizar consultas con las autoridades de esos países con la finalidad de iniciar diálogos que lleven a examinar bilateralmente esta migración a la luz a de las nuevas reglas impuestas en EUA.

Con la comunidad latinoamericana, se tiene la oportunidad única para establecer contactos con varios de los países que se utilizan como puentes para llegar a México, ya que por ejemplo los africanos tienen que cruzar el Atlántico no aterrizan en Guatemala. 

Los próximos días tendremos la oportunidad de saber el enfoque y los planteamientos que lleva nuestro país a la Asamblea General sobre este complejo tema del tránsito de migrantes de varios continentes hacia Estados Unidos. 


1. Trump immigration plans: Supreme Court allows asylum curbs. https://www.bbc.com/news/world-us-canada-49669811
2. El Economisrta, edición digital del. 12 de septiembre, en https://www.eleconomista.com.mx/politica/AMLO-sostuvo-llamada-telefonica-con-Donald-Trump-20190911-0092.html
3. Ib.
4. Ib.