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¿Cómo festejarán los robots el día del trabajo?

Debemos al escritor checo Karel Câpek (1890-1936), el invento de la palabra «robot» que era parte de la sigla de su novela R.U.R. Robots Universales Rossom (Rossom´s Universal Robots). Câpek parece haber tomado el término robot de un dialecto checo que significa trabajo forzado, servidumbre o esclavitud.
En R.U.R. los robots están hechos para trabajar y lo hacen perfectamente bien, al grado de que provocan la reducción casi total en los precios de los bienes agrícolas e industriales, pero de manera paralela generan que la desocupación crezca sin parar.
Esa situación conduce a una paradoja pues como los fabricantes mantienen negocios altamente rentables no tienen ninguna razón para reducir su producción ni para cambiar ese modelo de negocio, independientemente de las circunstancias que experimentan los humanos desocupados.
En la obra, sin embargo se acumulan otros problemas. Por una parte, los robots comienzan a adquirir alma o consciencia y se sublevan contra los humanos dueños de las fábricas, lo que provoca que las cosas se salgan de control.
Aunque todas esas circunstancias apuntan a la inevitable aniquilación de los humanos, Câpek rescata la supervivencia de la humanidad mediante la humanización de los robots que conservan el amor, la risa y la dignidad del trabajo.
La condición actual de la robotización en la vida contemporánea es visible en gran cantidad de las actividades humanas. Inclusive desconocemos la amplitud que tienen las tareas que realmente llevan a cabo los robots tanto en áreas de alta tecnología civil, industrial o militar, aunque estamos familiarizados con ellos porque realizan funciones de la vida cotidiana.
El día del trabajo, que es una celebración casi universal, conmemora los conflictos obrero-patronales en busca de mejores condiciones de trabajo. Tiene profundas raíces en la vieja lucha de clases del pensamiento socialista que es, de hecho, donde nace en el año de 1889 para recordar el trágico desenlace de la represión contera trabajadores en Chicago.
Durante las décadas en que existió la división del mundo en dos sistemas, el capitalista y el socialista este día se recordaba con una gran celebración en las naciones donde existía la dictadura del proletariado, es decir, de los trabajadores. Sin embargo, también otros países se sumaron a esta conmemoración que acabó aceptándose como el día internacional del trabajo.
Hoy en día, en muchos países el primero de mayo es ya sólo un día festivo oficial que se celebra con menos desfiles obreros que en décadas pasadas, y difícilmente se tiene presente el origen de las luchas del siglo XIX y principios del XX que vivió en su juventud Câpek. En México, el día del trabajo agrega un acontecimiento similar al internacional, pues recuerda la masacre de los trabajadores mineros en Cananea Sonora en 1906, seguida por la sangrienta represión a la huelga de Río Blanco en Veracruz, que fueron dos de los varios acontecimientos que condujeron al movimiento revolucionario de 1910.
Ha quedado atrás la concepción de robots, solo como las máquinas en el sentido tradicional. Hoy en día gracias a la aplicación de la inteligencia artificial los robots realizan tareas sofisticadas como por ejemplo, delicadas operaciones quirúrgicas en el ojo humano y muchas otras. También se les ha dotado de características externas y funciones equivalentes a los sentidos humanos como la visión el tacto, la temperatura y, de manera creciente, la habilidad para tomar decisiones. Estos últimos denominados androides ya reemplazan al ser humano en funciones complejas como la dirección de orquesta. En un pasado reciente “los robots se utilizaban únicamente para realizar labores aburridas y difíciles, y estaban limitados a lugares aislados y talleres de producción. Actualmente, los robots se encuentran en todas partes, tanto dentro como fuera de nuestros hogares.” 1
Además “son lo suficientemente inteligentes para moverse sin chocar con objetos y pueden mezclarse entre las multitudes. Algunos de los más recientes humanoides, con sensores y motores integrados, están “convenciéndonos de que son humanos reales, al menos hasta que empezamos a hablar con ellos (aunque es posible que eso cambie pronto).”2
Todos esos robots que ya han reemplazado el trabajo humano no marchan por las calles portando mantas alusivas a las tragedias ni de Chicago, Cananea o Rio Blanco, no reclaman aumentos de salarios, tampoco rechazan que los evalúen y menos mantienen plantones en las ciudades para afirmar su lucha social por mejores prestaciones. Tal vez algún día lo que veremos será marchar a los robots disciplinadamente exigiendo abolir las tres leyes de la robótica que inventara el prolífico escritor Isaac Asimov:
1. “Un robot no puede dañar a un ser humano o, por inacción, permitir que se haga daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes impartidas por los humamos, excepto que esas órdenes entren en conflicto con la primera ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia siempre y cuando tal protección no entre en conflicto con la primera o segunda de las leyes.” 3
Y así al ritmo de “androides de todos los países uníos”, recorrerían las principales avenidas de las grandes ciudades del mundo y abarrotarían las plazas con vistosos mítines multicolores.

robot director orquesta


Robot YuMi, director de orquesta. https://www.youtube.com/watch?v=aDUfGMRYP9c


1.- Inteligencia Artificial y robótica. https://toplink.weforum.org/knowledge/insight/a1Gb0000000pTDREA2/explore/summary
2.- Ibidem
3.- Encyclopædia Britannica en línea. Robot/Robotics.