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La cita en Hanoi

El momento político en que se produjo este tercer encuentro entre el “líder supremo” de Corea del Norte Kim Jong Un y el presidente 45, me hace inclinar nuevamente la apuesta a favor del líder norcoreano. Así que van tres a cero.

Como es la costumbre, Kim se trasladó en su tren blindado a Pekín para realizar la obligada consulta con Xi Jinping, previo a su segundo encuentro con el presidente 45 del que ya se venía especulando en medios de inteligencia y diplomáticos. Allá aprovechó para celebrar su cumpleaños número 35, por cierto.

Desde el inicio del mes de enero, Kim ya había referido el aumento en la presión y las sanciones de EUA, y le subrayó a su anfitrión en Pekín que estaría preparado para un segundo encuentro con el presidente 45 “sin condiciones” para lograr resultados, además de confirmar que estaría dispuesto a entrar en negociaciones de corte multilateral con los países que suscribieron el armisticio que estableció la tregua al conflicto armado.

El asunto central sobre la desnuclearización sigue sin avances serios, pues Corea del Norte, ha advertido que no hará concesiones mientras Estados Unidos no levante las sanciones, en tanto que EUA pide a Corea del Norte que demuestre su compromiso de abandonar las armas nucleares que posee.

Al término de este cuarto encuentro queda la sensación de un fortalecimiento de la posición de Kim y Xi antes de su reunión con el presidente 45 y un abierto apoyo chino a la posición norcoreana. Kim por su parte, siguió ganando tiempo pues de una posición de paria mundial, ha pasado a ser el interlocutor válido de EUA:

Kim ha jugado también la carta del cuarto actor: Corea del Sur. Primero insistiendo en que se reinicie la cooperación entre ambas coreas suspendida hace tres años durante los juegos de guerra cuando Pyongyang estaba probando sus misiles de mediano y largo alcance. El presidente de Corea del Sur, a su vez, se inclina por una cooperación internacional con el fin de eliminar las sanciones a la brevedad.

En la cancha estadounidense la carta norcoreana pasa por otros vértices. Primero el convencimiento de que al presidente nadie se le enfrenta y que él puede ser vencedor en cualquier negociación. Los resultados a pesar de la retórica triunfalista del presidente 45 no se confirman en los hechos.

El encuentro en un tono y lenguaje corporal como si fueron dos grandes socios sobre todo del presidente de EUA, estuvo rodeado de los superlativos para calificar al norcoreano como “todo un tipo, todo un personaje”, sin embargo, en materia de substancia, como muchos esperábamos no se llegó a firmar siquiera un modesto comunicado conjunto. No se superaron las diferencias en los tres temas clave en la agenta de EUA; a) rompimiento en el asunto de las sanciones, b) tampoco se logró ningún avance en el programa nuclear y de misiles de Corea del Norte, c) quedó fuera de la agenda la llamada la “crisis de los derechos humanos” en ese mismo país, y d) la muy criticada respuesta sobre las causas de la muerte del ciudadano estadounidense. El único resultado diplomático visible lo obtuvo Pyongyang ya que EUA hizo la concesión de cancelar los ejercicios militares con Corea del Sur.

Al cabo de esas negociaciones el fracaso de no llegar a un mínimo acuerdo, es una prueba adicional de que Estados Unidos tiene que afinar su esfuerzo diplomático reconociendo la interrelación entre desnuclearización, misiles y derechos humanos,

Tal vez no sea previsible otro encuentro de este nivel entre EUA y Corea del Norte, pues el presidente 45 entrará en una dinámica electoral con un menú de asuntos no resueltos aún y que son fuentes de vulnerabilidad, entre los que se encuentran:

• La negociación comercial con China para desactivar la guerra comercial que ya lleva poco más de un año.
• Sin duda, la anunciada decisión del fiscal especial Robert Mueller sobre la ya famosa trama rusa que continúa arrojando sorpresas, a las que se agregaron la semana previa, las reprobables conductas que mencionó en su comparecencia el abogado Michael Cohen, tales como el abuso de poder, la corrupción, la evasión fiscal y la obstrucción de la justicia, que podrían elevar la posibilidad de un juicio político.
• La presión que ha venido imponiendo el nuevo contrapeso proveniente de la Cámara de Representantes, tanto sobre la suspensión del gobierno como la decisión de declarar emergencia nacional, si no se le aprueban los fondos para la construcción del muro en la frontera con México, ya de por sí semimilitarizada y la crisis humanitaria de los migrantes de América Central,
• La nueva guerra fría recreada con claridad en el caso de Venezuela junto con los otros cuatro protagonistas: China, Rusia, Cuba y Estados Unidos

Kim, nadie lo puede negar es el tercer dictador de la dinastía Kim, que ha enfrentado al presidente 45 de igual a igual, con claras ganancias políticas y diplomáticas, congelando en estos últimos dos años la presión contra su régimen por la violación de los derechos humanos, asegurándose el papel de potencia nuclear y poseedor de misiles de largo alcance.

Por eso en esta última ronda de negociaciones no fue sorpresa que el ganador del Oscar nuevamente fuera Kim.