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Los desacuerdos del Acuerdo

Luego de la euforia triunfalista del presidente 45 en la oficina oval de la Casa Blanca y la llamada telefónica al presidente Peña, los mexicanos nos quedamos sumidos en una situación de ambigüedad jurídica y política. Nos enteramos de que México y Estados Unidos habían llegado a un “acuerdo bilateral” en las negociaciones para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, con el agravante de que oficialmente se anunciaba que éste último instrumento trilateral dejaría de existir.

La duda recorrió los medios y dio lugar a especulaciones diversas en el sentido de que un acuerdo bilateral sin Canadá sería posible o no. Se trató entonces de aclarar si lo anunciado por el presidente 45 convendría a México en tanto que otros se preguntaban si esa afirmación de que se enviaría al legislativo de EUA prosperaría. En otras palabras, con una frase se denunciaba el TLCAN, se excluía a Canadá y se destruía el valor multilateral del comercio de América del Norte. Ello colocaba a nuestro país en una posición incómoda, pues en la llamada telefónica al presidente Peña se indujo un falso escenario de división mexicano-canadiense. De inmediato el presidente 45 envió el texto al legislativo notificando que México y EUA habían llegado a un acuerdo al que se podría sumar Canadá, si así lo deseaba, luego de concluir las negociaciones a satisfacción de ambas partes.

Del lado mexicano tanto de parte del gobierno saliente como del entrante, se opinó con alegría que sería mejor un acuerdo trilateral, pero en silencio se aceptaba que Peña Nieto podría firmar el entendimiento bilateral, ya que no era un acuerdo, prácticamente unas horas antes de dejar el cargo. Esa circunstancia le daría la medalla histórica de un éxito, mientras que para el presidente entrante le reduciría cualquier riesgo de que en un arranque de arrepentimiento u otra volubilidad del presidente 45 se pusiera otro obstáculo o cambiase de opinión. Obviamente la firma del texto, si se termina su minuciosa revisión y traducciones a tiempo, todavía tendría que enviarse al Senado para su eventual ratificación y ello sólo sucederá hasta el año de 2019.

Como Canadá continuó recibiendo perentorias amenazas de aranceles en su contra del presidente 45 para forzarlo a firmar o retirarse del TLCAN, se comenzó a entrever la conveniencia de seguir ese modelo bilateral y se externó de parte de algunas voces el convencimiento de que el legislativo de EUA podría aceptar la prácticamente salida de EUA del tratado trilateral. Los acontecimientos de la pasada semana parecían confirmar esa perspectiva pues las negociaciones entre Canadá y EUA no llegaban a concretarse.

Al terminar esta semana (8 sept), aparecieron algunas nuevas luces que parecen indicar que siempre sí llegarían a un acuerdo estos dos últimos países y que entonces el presidente 45 confirmaría el fin de las negociaciones trilaterales del TLCAN.

Frente a la duda jurídica que no se había despejado, sobre si el presidente 45 tenía atribuciones para proponer un tratado bilateral con México dejando fuera a Canadá, lo que significaba terminar con el TLCAN, uno de los miembros del Comité de Finanzas el Senador demócratra Ron Wyden emitió y publicó la siguiente declaración sobre el estado de las negociaciones del TLCAN:

"El presidente no tiene un acuerdo, no tiene un plan, y ni siquiera tiene el poder de seguir adelante con sus amenazas vacías. El presidente necesita echar un vistazo a la Constitución --que le confiere al Congreso autoridad sobre el comercio. El presidente no puede sacar a Estados Unidos del TLCAN sin el permiso del Congreso"1

El contenido del nuevo acuerdo todavía no se conoce, por lo que una evaluación de los compromisos tendrá que esperar. En varios foros, el secretario de economía, Ildefonso Guajardo ha expresado su beneplácito por el resultado de la negociación y ha asegurado que será para beneficio del México.

Y vale la pena referir aquí la duda del comentarista “si fue una buena estrategia acelerar el acuerdo comercial en los plazos propuestos por el presidente estadounidense o México debió, como lo está haciendo Canadá, estirar la liga para tratar de brincar el período electoral. No lo sabremos hasta el final, lo que es probable es que eso que tanto festejamos como un acuerdo cerrado no lo esté tanto, pues ni Canadá, ni el Congreso han dicho la última palabra”2


1.- United States Senate Committee on Finances, en https://www.finance.senate.gov/ranking-members-news/wyden-statement-on-nafta-negotiations

2.- Diego Petersen Farah - Sin Embargo - viernes, 7 de septiembre de 2018