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El G-7 + la Unión Europea

Este fin de semana, Quebec será la sede de la reunión cumbre del Grupo de los siete, es decir las economías más industrializadas de “occidente” como se decía durante la Guerra Fría. China y Rusia1, estarán ausentes, por diferentes motivos, aunque simultáneamente Vladimir Putin realiza una visita de Estado a China.

Las potencias, se reúne desde 1973, al calor de la primera crisis petrolera de 1970 y la recesión que le acompañó así como la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro con lo que EUA puso fin al arreglo monetario de posguerra nacido en Bretton Woods.

En 2018 el mundo enfrenta --con mayor o menor intensidad en cada región— otras crisis: desigualdad económica y social, gobernabilidad, desequilibrio ambiental, migración, vacíos y reacomodo del poder, democracias cuestionadas, nacionalismos renacidos, populismos redentores, proteccionismo pero, sobre todo, al presidente 45 y su enfrentamiento con el mundo.

La próxima sesión del G-7 tiene por lo tanto una agenda verdaderamente compleja, en un momento de fuertes tensiones comerciales (ver EUA contra el mundo del 7 de junio), rodeadas del abandono de EUA al acuerdo sobre cambio climático, la salida del TPP, la autoexclusión del acuerdo nuclear con Irán, la tensión creada por la embajada de EUA en Israel, la dudosa negociación sobre la desnuclearización de la península de Corea, sólo por mencionar los más destacados.

Al interior de EUA, las complicaciones no son menores: la aspiración demócrata de recuperar la cámara de representantes; la abierta campaña por la reelección del presidente 45; la lucha por el poder en el propio partido republicano y sus grandes diferencias sobre el tema comercial; la fidelidad de una parte del electorado a las propuestas racistas y xenófobas de su presidente; la saga rusa que no se ha detenido pero podría desembocar en un juicio político (impeachment); la inaudita historia de las intimidades del inquilino de la casa blanca y los arreglos financieros de su abogado, la permanente agresión hacia México y los mexicanos y la lista podría seguir.

En el ámbito diplomático, las cosas no parecen mejor: tal vez con la excepción de la visita a Arabia Saudita y el meloso encuentro con el presidente francés, los tropiezos, enojos, situaciones embarazosas y errores imperdonables han rodeado los casi 500 días de la administración del Presidente 45 en actividades diplomáticas internacionales. No se escapó de ello, la «relación especial» con el Reino Unido, donde luego del encuentro con la Primer Ministro británica en Washington, finalmente no se ha concretado la fecha de la visita oficial a Londres por el rechazo público y otros argumentos reales igualmente importantes. Las llamadas telefónicas inapropiadas como la que hizo al principio de su administración a Taiwán, la cancelación de la visita del presidente mexicano Peña Nieto. La visita a Europa donde prácticamente regañó a los miembros de la OTAN por que no cumplen con sus cuotas financieras y durante las sesiones acabó en la congeladora, resultado: el presidente 45, aislado vagaba por los pasillos y atropellaba a uno de sus colegas para colocarse al frente. Esto es sólo una muestra.

Quién no recuerda las molestas situaciones frente a la Canciller Merkel, cuando no quiso saludarle de mano y se vieron minutos de incomodidad de su huésped europea frente a los medios, o las intervenciones medio incomprensibles sobre la inmigración frente a otros huéspedes de países nórdicos y, finalmente los saludos de mano dominantes y de sumisión que contrarrestó teatralmente el primer ministro de Canadá.

No puede dejar de mencionarse en esta secuencia de desencuentros internacionales, el intercambio de insultos con el líder norcoreano a quien llamó rocket man y otras linduras, así como la represalia verbal de Kim Jong Un quién usó calificativos mucho más duros. Ahora, se abrió la gran expectativa de que el presidente 45 se reúna con su contraparte para negociar la desnuclearización y la paz en esa zona del mundo, donde Kim ha tomado una serie de iniciativas sorpresivas, como aprobar la participación conjunta en las Olimpiadas, el envío de su hermana como representante en la apertura de los juegos y la oferta a través de funcionarios de Corea del Sur de iniciar negociaciones directas con EUA para una desnuclearización de toda la península coreana. Así en medio de dudas y contradicciones, ese encuentro se podría llevar a cabo el próximo día 12 de junio en Singapur. Tal vez la medalla que ya se acuñó --aunque usted no lo crea— celebrando anticipadamente el éxito de ese encuentro podrá circular finalmente y sea el escalón que ansiosamente espera para recibir el premio Nobel que, si se le llegase a otorgar, sería la aberración y burla más grande para los otros galardonados con esta distinción.

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Medalla acuñada desde hace varias semanas.

Todos los países han escuchado las bravuconadas espejo de boca de la representante permanente del presidente 45 en las Naciones Unidas, quien han repetido, entre otras cosas, amenazas contra aquellas naciones que voten en contra de las resoluciones propuestas por EUA y donde –después de muchos años— no se respira precisamente un ambiente diplomático en ese foro que es el corazón de la negociación de la comunidad internacional.
Pues así se visualiza el entorno de la próxima reunión del G7, donde un tema destacado será, sin la menor duda, la situación de la economía mundial y las incertidumbres que la rodean, las cuales flotan en el aire.

En primer lugar, prácticamente todas las delegaciones han estado sujetas a agravios políticos, económicos y de otra índole de parte de EUA. Comenzando por las últimas medidas arancelarias que han violado los principios del comercio internacional basado en las reglas de la Organización de Comercio Internacional las cuales no se justifican internamente como medida proteccionista con el argumento de los años sesenta de que la seguridad nacional. El partido republicano se haya claramente dividido sobre este tema y no apoya la posición del presidente 45 frente a la andanada de críticas que le lloverán de parte, al menos de Canadá y de toda la Unión Europea. Los otros países de la UE están representados por funcionarios del más alto nivel de esa poderosa institución de integración político-económica.

Por ejemplo, el Washington Post informaba que “El presidente francés Emmanuel Macron amenazó el jueves (junio 7) con unirse a otros líderes mundiales para emitir una inusual reprobación a Estados Unidos en una cumbre mundial aquí este fin de semana”. Los detalles de este inusual comentario consisten en que “Macron amenazó con excluir a los Estados Unidos del comunicado conjunto que se emite cada año al término de la cumbre del G7, como parte de un contrataque internacional contra los esfuerzos de Trump para cambiar la reglas del comercio,”2

Al término de la sesión del 2017 del G-7, el presidente firmó a regañadientes el texto que declaraba “Reiteramos nuestro compromiso para mantener nuestros mercados abiertos y combatir el proteccionismo, al tiempo que no mantendremos firmes contra todas las prácticas desleales de comercio”
Este tenso ambiente rodeará el encuentro del G-7. El presidente 45 no asistirá a las sesiones del último día que desahogará los temas de la agenda sobre medio ambiente y cambio climático. ¡Kim lo espera en Singapur!

¿Ahora todos contra uno?


1.- Por cierto, esta mañana (junio 8) las noticias indican que el presidente 45 pedirá que se invite a Rusia, que formó parte de ese grupo que se llamaba el G-8 ó G-7 + 1
2.- The Washington Post, France´s Macron threathen rare rebuke of U.S. at G-7, Trump fires back, en
3.- Ibid