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¡Estemos Unidos Mexicanos!

Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones

Enrique Peña Nieto
Los Pinos, abril 5 2018

Me sumo a las declaraciones del Senado de la República, de los candidatos a la presidencia de México y aplaudo y respaldo el contenido del mensaje en cadena nacional del presidente Enrique Peña Nieto frente a otra aberración política del presidente 45, autorizando el envío de la guardia nacional a la frontera con nuestro país.
El mensaje presidencial mexicano sobrio, prudente y sin aspavientos --en contraste con el galimatías verbal del presidente 45— toca el trascendente tema de la soberanía nacional, la cual no sólo se debe declarar sino que se debe defender. Para hacerlo los mexicanos necesitamos estar unidos, independientemente de nuestras diferencias naturales en una sociedad democrática y plural.
Si la historia de esta nación sirve de guía y no queremos repetir los errores que produjo la división en épocas aciagas, tendremos que reconocer el valor de las declaraciones partidarias y las del poder legislativo, todas ellas incluidas en el mensaje del presidente de México que habló como depositario constitucional de la política exterior del estado mexicano.
La defensa de la dignidad no es falso nacionalismo y menos chauvinismo, sino una legítima protección al interés nacional frente al estilo bravucón e ignorante del presidente 45. Él efectivamente anda a salto de mata por sus insólitas acciones en la saga rusa, la colusión de intereses de sus negocios personales mezclados con la administración presidencial, la pobreza en el manejo de sus intimidades septuagenarias o el asunto de la declarada guerra comercial en que se ha metido con China, sin olvidar la creciente toma de consciencia en EUA sobre la conveniencia del juicio político (impeachment).
Con México y Canadá, el insistente tuiteo a dar por terminado el TLCAN o la promesa de abandonar la mesa de negociaciones, si no cedemos a sus caprichos, con el infantil argumento de que explotamos a los Estados Unidos de América.
La actual administración de EUA tiene ya quince meses de ataques, insultos, mentiras, amenazas en el entorno de las negociaciones del TLCAN, las cuales a pesar de ello han continuado debido a la buena voluntad y paciencia monacal, además de haber puesto la mejilla en ocasiones. Es deseable que nuestro gobierno continúe en esta línea de defensa de los intereses nacionales que hace tiempo esperábamos.
México deberá también hacer valer su voz en todos los organismos y foros internacionales y regionales posibles, lo que esperamos active inteligentemente la Cancillería. Por ejemplo tenemos a la vista, la próxima cumbre de las Américas y no debemos dejar pasar esa oportunidad para convocar a los países del continente para que en una posición de dignidad y respeto rechacemos la militarización de la frontera con México. Esa acción atenta contra los principios de la Organización de las Naciones Unidas y los derechos humanos de los migrantes latinoamericanos y de otras regiones del mundo que transitan por nuestro país, rumbo a inciertos destinos hacia la nueva pesadilla estadounidense.