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¿Es oportuna la visita de estado?

El canciller Videgaray visitó Washington con el objetivo de hacer los preparativos para una visita de estado del presidente mexicano, en un momento efervescente e incierto de las campañas políticas con miras a la elección del primero de julio próximo. También en un momento de las negociaciones del TLCAN donde se respiran otras incertidumbres que inciden en variables clave de nuestra economía.

En el entorno internacional se observan claras señales de conflictos comerciales con el resto del mundo que podrían convertirse en un eventual enfrentamiento como señalamos en nota del pasado 26 de enero (¿Ya comenzó la guerra comercial?), donde se reseñaba las medidas restrictivas a las exportaciones de paneles solares de China. Desde entonces, la respuesta ha sido absolutamente clara: “China elabora las opciones para responder a Estados Unidos si Washington impone sanciones comerciales…pero hasta el momento Pekín quiere evitar una escalada”. Y aquí aparece igualmente la revisión que viene realizando el ministerio de comercio de ese mismo país sobre las importaciones de sorgo de EUA.

A ello se agrega el último encuentro con legisladores demócratas y republicanos del presidente 45 en torno a los proyectos futuros de infraestructura con la presencia del Secretario de Comercio, quien reiteró su propuesta de elevar las tarifas arancelarias hasta al 24% a todos los países, e imponer cuotas a las importaciones de diversos productos, provenientes de China, Rusia, Corea, Brasil, India y Vietnam y México. Y no solo eso, sino que le anticiparon a la comunidad internacional a no caer en la tentación de acudir a la Organización del Comercio Mundial, como es de esperarse. En ese mismo encuentro el demócrata Chuck Schumer, afirmó que esperaba que eso “fuera el comienzo de esfuerzos de esta administración para ponerse rudos con China”.

En el ámbito interno, la administración del presidente 45 experimenta día con día enormes presiones por los escándalos hacia el interior de la Casa Blanca misma, la creciente animosidad en su contra por las investigaciones sobre la injerencia rusa en las pasadas elecciones –que siguen su curso sin detenerse— y las oscuras perspectivas de no tomarse medidas para el proceso electoral que se avecina en 2018. En otro frente, los conflictos con el legislativo en torno al presupuesto para la construcción del muro y la moneda de cambio en que se han convertido los dreamers, y la política migratoria son otros asuntos que se encuentran atascados en la cámara de senadores.

Los temas comerciales, sean para aprobar un nuevo TLCAN o para abandonarlo, tendrían que ser enviados al senado, cuerpo legislativo profundamente dividido. Si el presidente 45 optase por presentarlo –para consumo interno— como otro logro de este primer año de su gestión se deben considerar los tiempos de consulta en el senado de EUA, que bien podrían extenderse hasta después de las elecciones en México. En otro escenario, luego de la visita del presidente Peña Nieto, se podría anunciar una posposición hasta después de las elecciones el primero de julio. Eso sin incluir a la parte canadiense.

En cualquiera de los dos casos, la posición de México se visualiza débil y sus efectos beneficiarían especialmente a la actual administración de EUA sea que se apruebe su terminación o su posposición, pues lo anunciarán como un triunfo –que lo necesita— del presidente 45 a costa del saliente presidente mexicano.

A ello habría que acumular la incómoda situación del presidente Peña que volvería a ser utilizado por el jefe de la casa blanca como un escalón en un momento en que está siendo fuertemente cuestionado por sus decisiones tanto en el caso de la injerencia rusa como la reforma fiscal que no pasa día sin que aparezcan bien fundadas críticas sobre los beneficios para la minoría privilegiada que poseen las grandes fortunas y las reducciones en programas de salud y otros apoyos para las mayorías.

A ello se debe sumar la otra incomodidad y falta de tacto al planear esta visita de estado cuando ya se tienen, al menos tres candidatos que aspiran a la presidencia de México, quienes al sentirse excluidos se sentirán agraviados, independientemente de los resultados. ¿Alguna opinión del candidato José Antonio Meade sobre una negociación apresurada pero desventajosa para nuestro país?

No será una visita de cortesía, que de todas formas no sería la mejor herencia política del presidente Peña. Pero su presencia en Washington en este momento tampoco favorece ni la negociación del TLCAN ni parece resolver varios de los temas donde aún persisten importantes desacuerdos, luego de las cinco rondas negociadoras que se han llevado a cabo desde el año pasado.

Valdría la pena recordar la visita del candidato republicano a México antes de las elecciones en EUA, que le dio un impulso político en la carrera presidencial, al brindársele una recepción prácticamente como jefe de estado, pero rodeada de desagradables mentiras sobre el muro, la descortesía con los medios nacionales, entre otros descuidos y equivocaciones diplomáticas. ¿No aprendimos la lección?

En ese entorno, ¿qué espera nuestro país que logre el presidente Peña de su visita a Washington?


1
http://www.milenio.com/negocios/china-represalias_comerciales-estados_unidos-propiedad_intelectual-antidumping_0_1119488057.html
2 Ver The Guardian, en
https://www.theguardian.com/business/2018/feb/16/us-commerce-department-trump-steel-aluminium-tar
3 Ibidem
iffs?CMP=Share_iOSApp_Other y “Riesgo de Tsunami en el acero, en http://www.milenio.com/firmas/j-_jesus_rangel_m/riesgo-tsunami-acero-arancel-exportacion-estados_unidos-tlc-milenio_18_1125067517.html