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Tiempos de cambio III

Al otro lado del Atlántico, los Estados Unidos de América, entró en una dinámica disruptiva con la sucesión presidencial de 2016 cuando apareció el fenómeno Trump. Es decir, el propio personaje y, por el otro, una buena parte de la propia sociedad estadounidense que le aplaudió –a veces rabiosamente— desde la precampaña y le sigue festejando sus propuestas aislacionistas, proteccionistas, anti migratorias, antimexicanas, racistas y de supremacía blanca abiertamente fascistas. Y con ese paquete tóxico llegó finalmente a ser el candidato republicano y luego elegido el presidente 45, no por el voto ciudadano sino por los colegios electorales estatales en que se fundamenta la elección de jefe de estado en este país.

A poco más de un año de distancia de esa elección, la sociedad mundial ha sido testigo de la ignorancia y estupidez del ocupante de la Casa Blanca que le ha llevado a tirar por la borda el liderazgo de EUA, tanto en temas de orden global como el cambio climático, cuanto en temas de comercio internacional, a enemistarse con tirios y troyanos, sean Corea del Norte, los países árabes o los miembros de la OTAN.

América Latina, prácticamente ha desaparecido de la agenda estadounidense. Sólo México y la migración de mexicanos permanece en su distorsionado radar racista, junto con su muro de la vergüenza y la denuncia del Tratado de Libro Comercio de América del Norte.

Pero como se sabe, todo vacío de poder lo llena algo o alguien y eso es lo que está sucediendo. China, Rusia, Europa y los países de Medio Oriente lo saben y en esta coyuntura los cambios en el equilibrio del poder mundial también están pasando ante nuestros ojos.

En América Latina, México es el enemigo designado por el presidente 45. Está desarticulando la precaria, pero al final apertura con Cuba y tiene bravatas con Venezuela, pero su antipatía personal racista, pendenciera y de odio que la expresa desde la precampaña es abiertamente contra México. El ignominioso muro fronterizo construido en tiempo de paz durante varias administraciones estadounidenses, contradice la realidad de los dos países como socios comerciales partícipes en una interdependencia asimétrica que finalmente beneficia a los EUA.

A ese agravio histórico –no le encuentro otro calificativo— se suma la gritería del presidente 45 y sus seguidores de que México pagaría la parte del muro faltante con lo que sellaría su frontera para que no emigren los mexicanos ni entren las drogas que en grandes cantidades exportan los países productores como Colombia, Perú y Bolivia, para atender la monstruosa demanda de esa sociedad que los capos mexicanos colocan y distribuyen en el vasto territorio que integran las 50 estrellas, en colusión con capos y autoridades locales. El maravilloso mundo de la oferta y la demanda.

Estados Unidos sigue siendo el país con el mayor poderío militar, con capacidad para intervenir en cualquier parte del mundo donde lo requieran sus necesidades políticas, económicas e ideológicas. El presidente 45 con sus tres asesores militares en la Casa Blanca ha lanzado advertencias, bravatas y un par de acciones militares contra Siria, Afganistán y ha movilizado buques en el pacífico para mantener la presión sobre Corea del Norte, que ha continuado con sus explosiones nucleares, el lanzamiento de misiles de alcance intermedio o largo, que podrían llegar a territorio estadounidense.

En el sistema multilateral la acción estadounidense ha sido contraria al papel de las Naciones Unidas, organización que ha sido puesta en duda y a la cual ya concretó su amenazó de retirarle sus cuotas, aprovechando la votación sobre el caso de Jerusalén. También se retiró de la UNESCO y más de una vez ha satanizado a la OMC.

A nivel regional, las negociaciones para la actualización y/o modernización del TLCAN de 1995, avanzan con dificultad debido al espíritu mercantilista que domina en EUA, comenzando con el déficit comercial que tiene este país prácticamente con todo el mundo, pero mayoritariamente con China, pero también con México, aunque en menor proporción. Por ello en vísperas o durante las rondas que se han venido llevando a cabo en Canadá, Estado Unidos y México, aparecen los tuits presidenciales con amenazas de denunciar el acuerdo si no se reduce el déficit o aumentar el contenido de partes producidas en EUA, por ejemplo. El primer ministro Justin Trudeau de Canadá, que acaba de hacer visitas a algunos Estados de la Unión, también ha expresado su insatisfacción y la prensa ha recogido algunas de sus declaraciones sobre la conveniencia de su país de permanecer en el TLCAN.

Nuestro país desde el pasado mes de diciembre entró en la vorágine de las elecciones del primer día de julio de 2018, lo que ha hecho en repensar a las otras contrapartes, en especial en la administración de EUA, en prolongar la conclusión de las negociaciones hasta la segunda parte del año, aunque los negociadores gubernamentales han comentado que tal vez pudiesen terminar antes de las elecciones.