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¿“Hacer a Estados Unidos grande otra vez” como doctrina de política exterior?

“Many people in the world still believe that in this room have gathered those who have
not given up on the ethical dimension of politics in the name of their own egoistic interests”

Intervención de Donald Tusk en la Asamblea General a nombre de la Unión Europea

En la Asamblea General de las Naciones Unidas el presidente 45 llegó a ese foro internacional con el mismo mensaje aislacionista autoimpuesto, que le permitió atraer a un electorado de estadounidenses que incluye a una variedad de grupos y corrientes tan enraizados en esa sociedad como la supremacía blanca, los neonazis, la discriminación racial y religiosa y políticas anti migratorias que, además de otras contradicciones
económicas y sociales le llevaron a obtener la presidencia.

Primero, como lo hacen muchos jefes de estado o de gobierno, aprovechó una parte de la intervención, para el autoelogio de sus primeros ocho meses de su administración, con verdades a medias y mentiras enteras. Así a pesar de los problemas que enfrenta en el ámbito presupuestal y los gastos extraordinarios que supone la reconstrucción causada por los huracanes, el rechazo al Obamacare con votos decisivos en contra de los propios
republicanos, lanzó las primeras propuestas de política exterior.

“Acaba de anunciarse que estaremos gastando casi 700 billones de dólares en nuestros ejército y defensa […] Nuestro ejército pronto será el más fuerte que jamás haya existido” 1

Y más adelante, fue identificando por nombre a los enemigos de Estados Unidos, a quienes envió una diversidad de amenazas militares concretas, incluyendo el genocidio. Unas muestras de ellas:

• “El depravado régimen de Corea del Norte […] No tendremos otra opción que destruir totalmente a Corea del Norte. El hombre cohete está en una misión suicida él mismo y su régimen.”

• “El gobierno iraní enmascara una dictadura corrupta detrás de la falsa apariencia de una democracia. El acuerdo con Irán es uno de los peores y más parcial en que haya participado Estados Unidos. Francamente, ese trato es una vergüenza para los Estados Unidos”

Las Naciones Unidas es un organismo internacional diferente a los foros nacionales, pero Trump lo confundió con un rally de campaña del partido republicano. La respuesta del coreano no se hizo esperar y en una inédita declaración televisada, lo calificó de “viejo chocho gringo trastornado mental” 2 , además de otras frases de pleito callejero como las que vulgarmente utilizó el presidente 45 en el máximo foro de la diplomacia mundial. Y eso independientemente de que no se esté de acuerdo y se rechace la política de Corea del Norte en materia nuclear.

La degradación del diálogo político, los insultos y la beligerancia internacional del presidente 45 debe ser rechazada por todos los países y por el propio Secretario General de ese organismo. La ONU no es un gobierno mundial, sino un acuerdo de voluntades donde se negocia, no donde se imponen valores a los demás. Y “Hacer a Estados Unidos grande otra vez” no puede imponerse a los 193 países ahí representados por medio de esa
encendida retórica intimidatoria belicista y falta de ética.

La comunidad internacional presente en la Asamblea General ha rechazado y reprobado de manera generalizada –excepto una minoría— la mayor parte de las propuestas y amenazas del presidente 45 que, aparte de las gruesas confusiones en materia de política exterior y las contradicciones conceptuales, confirmó su enorme desconocimiento de la historia de su propio país, para no hablar de la historia contemporánea. Ello nos confirma el vacío en el liderazgo mundial, que gradualmente está siendo tomado por otros actores en todos los
continentes.

1 Esta y las siguientes citas se tomaron del discurso del presidente 45 durante la sesión de la Asamblea
General de las Naciones Unidas, publicado en https://www.whitehouse.gov/the-press-
office/2017/09/19/remarks-president- trump-72nd- session-united- nations-general- assembly

2 Tomado del texto publicado por el New York Times, en
https://www.nytimes.com/2017/09/22/world/asia/kim-jong- un-trump.html